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Ernesto Rizzo y Andrés Toro conforman un dúo que revive el tango y lo actualiza desde la reivindicación de la cultura y el lunfardo villero. Del lenguaje de los cantegriles montevideanos, a la música de Gardel.
Muñidos nomás que de una guitarra y con arreglos muy sencillos, Rizzo, un poeta, y Toro, un músico, comenzaron a experimentar hace algunos años con las aristas entre los acordes y la palabra. Ese fue el germen de Tango villero.
Del punto de partida de este híbrido musical, señaló Rizzo en su oportunidad a La diaria: "Empecé a hacer algo rondando lo que llamo poesía villera, en el lenguaje que se utiliza en los cantegriles montevideanos, y en las villas porteñas. Desde ahí empezamos con Andrés a musicalizar la poesía villera".
La videonota publicada arriba fue realizada en setiembre del 2009 en la plaza Matriz. Seguramente para admiración de algunos e indignación de otros, Tango Villero interpreta algunos de sus hits al aire libre y cuenta sobre la concepción y las críticas que ha recibido su propuesta.
Según Toro, "Nosotros rescatamos la cuestión orillera de la cumbia de cante, de la misma manera que hace cien años otros rescataron el origen orillero del tango". Y agrega: "Es probable que hace cien años a algún director de orquesta eso le causara rechazo". Un misil dirigido a Federico García Vigil, con quien Tango villero mantuvo una fuerte polémica mediática a mediados del año 2009, a raíz de unas declaraciones que el director de orquesta formulara en una entrevista a el diario El Observador. La polémica aquí
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