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Curiosidad 1: Cuando uno terminaba de creerse el cuento de que la cumbia ya no daba para más, apareció la versión villera de Cuando cante el gallo azul postulándose como la curiosidad musical del año en estas tierras. Tal emprendimiento artístico competía codo a codo con el ingenio característico del gran Néstor en Bloque que, magistralmente, adaptó el hit International Love de Fidel Nadal al ritmo musical dominante. Sin embargo, apareció un tal Mc Caco para dar otra vuelta de tuerca y crear Firmame el fotolog. La melodía es la misma que International love pero agrega un elemento revolucionario a mi entender y es el nuevo concepto de reversionar canciones en clave villera, pero mandando cualquiera. Eso sí me parece una novedad e introduce el surrealismo en un género de escasa retórica. Lo mismo con el clásico Baile del pimpollo, devenido en Baile de Pinocho. ¿Qué sentido tiene? Ninguno, es un gigantesco vamo´arriba que se vuelve signo de los tiempos o, al menos, de este verano. Me encanta.
Curiosidad 2: La querida Zulma Lobato, injustamente olvidada por la tapa anual de celebridades de la revista Gente, está a punto de pasar a segundo plano en la lista de Celebritis del Cono Sur, desplazada por Ricardo Fort. Una pena pensar que Zulmita pueda no ocupar el primer lugar, pero cómo competir con Fort. Diametralmente opuestos, la antítesis permitió verlos como cara y cruz de una misma moneda, en lugar de galaxias diferentes. La travesti anciana que de hazmerreír pasó a ser el personaje más carismático y querible de la tele, puede ser destronada en popularidad por el arrogante millonario chocolatero de mentón peculiar. Con diferentes suertes económicas, pero a base de prótesis y esfuerzos sobrehumanos, ambos lograron, a su manera y dentro de sus limitaciones, convertirse en el modelo de hombre y mujer que idealizaban. El triunfo del artificio sobre la ley de gravedad El triunfo del lo atamo con alambre sobre cualquier lógica o sistemática, nos dejó boquiabiertos y sólo pudimos aplaudir. Una vez más triunfa el surrealismo como solo el Tercer Mundo sabe hacerlo.
¿A quién querés más? ¿A mamá o a papá? Difícil elegir, y no tenemos por qué hacerlo.
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